Tal como indica el título, a lo largo del presente módulo se ha hecho un recorrido histórico por los momentos de cambio o transición en el desarrollo de la especie humana y las consecuencias ambientales que se han derivado, desde las primeras sociedades nómadas hasta la sociedad contemporánea, pasando por la revolución neolítica o la revolución industrial. Por lo tanto, se habla de la relación medio-hombre y la evolución de ésta, que da como resultado la ruptura del frágil equilibrio del medio natural por culpa de la capacidad cada vez mayor de la especie humana de alterarlo.

Para entender el funcionamiento complejo del entorno, en la primera parte del módulo se han analizado brevemente los diferentes sistemas que lo conforman, su funcionamiento interno y las interrelaciones entre ellos. Así se ha podido captar el dinamismo del medio natural, motivo que hace que la alteración de uno de sus elementos provoque inevitablemente cambios en los otros sistemas y en el conjunto.

El ser humano es una pieza clave más, ya que dispone de unas habilidades tecnológicas que favorecen su desarrollo pero que a la vez alteran el entorno y las sinergias entre los diferentes sistemas del medio natural. Dejando de lado la armonía de las sociedades cazadoras y recolectoras, las afectaciones sobre el entorno han evolucionado proporcionalmente al grado de desarrollo humano. Esta evolución se da desde la deforestación de las primeras sociedades neolíticas para procurarse campos para el cultivo, madera para construir o leña para calentarse, hasta la actualidad, donde los procesos industriales, el desarrollo tecnológico de la agricultura para adaptarla a mercados globales o el alto consumo energético, han generado una incidencia innegable y destacada sobre el conjunto de los sistemas que conforman el medio natural.

Las reflexiones finales giran alrededor de la eficiencia, tanto productiva como energética, y la disminución de la generación de residuos como hitos para reducir la huella ecológica de una sociedad cada vez más concienciada del impacto ambiental que produce. Siguiendo estas dos directrices básicas, es necesario intentar alcanzar dos retos clave para el futuro en un mundo superpoblado, como son la disponibilidad de alimentos y de agua y la sustitución de los combustibles fósiles como principal fuente de energía.