La Tierra recibe el nombre de planeta azul porque alrededor de un 71% de su superficie está cubierta por agua, además de aquellas partes de la superficie emergida por donde circulan los ríos y donde se encuentran los lagos y los glaciares.

En la Grecia clásica el agua era considerada como uno de los cuatro elementos básicos junto con la tierra, el aire y el fuego. La vida se originó en el agua y el agua es la base de toda forma de vida, ya que llega a representar más de un 80% del cuerpo de la mayoría de los seres vivos. El agua es imprescindible para cualquier ecosistema y para los humanos es el principal recurso natural existente en el planeta, razón por la cual es totalmente aplicable el principio 2 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo sobre el aprovechamiento y la protección los recursos naturales.

Ahora bien, el 97% del agua terrestre se encuentra en los mares y océanos y, por tanto, es agua salada. Los ecosistemas marinos son por sí mismos una fuente importantísima de recursos naturales y tienen un papel primordial en el equilibrio ambiental del planeta, pero tanto los principales ecosistemas terrestres como la especie humana necesitan agua dulce para la gran mayoría de sus actividades. Si, como se ha dicho, el 97% del total de agua es salada, sólo queda un porcentaje muy pequeño de agua dulce (3%), de la que un 87% está retenida en los casquetes polares y los glaciares, es inaccesible a el interior de la tierra o bien se encuentra en la atmósfera. En definitiva, sólo un 0,4% del total de agua del planeta es agua dulce accesible: ríos, lagos y acuíferos accesibles.

Sin embargo, hay un abastecimiento constante de este recurso (agua dulce) gracias al ciclo hidrológico, por este motivo consideramos el agua dulce (y el agua en su conjunto) un recurso natural renovable. Aunque quizás sería más adecuado decir que es un recurso reciclable de forma natural, ya que la cantidad de agua en el sistema Tierra es constante, lo que varía es su estado (sólido, líquido y gaseoso) y su distribución por el planeta. Ahora bien, su distribución irregular hace que en muchas zonas del planeta sea un recurso escaso.

Distribución del agua en la Tierra

Fuente: Elaboración propia

Así, pues, la utilización del agua como recurso dependerá en primer lugar tanto de su accesibilidad como de la cantidad disponible. Pero no sirve de nada disponer de grandes cantidades de agua si su calidad no es adecuada para el uso al que se quiere destinar. Entra, pues, en juego un tercer elemento a tener en cuenta: la calidad. Como en todo recurso natural, el uso del agua puede conllevar una degradación de sus características hasta el punto de provocar un impacto que puede llegar a ser irrecuperable o irreversible, lo que puede acentuar la escasez de agua en muchas zonas.

En este módulo se describirá el ciclo hidrológico, también se mostrará la distribución y las características del agua en los diferentes almacenes existentes en el planeta, y se analizará el consumo de agua que hacemos los humanos teniendo en cuenta el grado de desarrollo de las sociedades y la distribución de este consumo entre los diferentes usos. Finalmente se reflexionará sobre cuál debe ser la gestión de este bien tan preciado y, a veces, muy escaso.

Como en el caso de la energía, el consumo de agua varía mucho en función de las zonas y un mayor consumo suele ir ligado a un mayor desarrollo. Hay muchas zonas del planeta con un déficit estructural de este valioso recurso, en otras zonas la situación empieza a ser deficitaria por un consumo cada vez mayor y en otras a esta escasez debida al aumento del consumo se debe añadir el problema de la contaminación del agua. En los países más desarrollados hay un consumo de agua muy por encima de las necesidades reales, mientras que en algunos países en vías de desarrollo se está ejerciendo una gran presión sobre este recurso debido a una población en crecimiento constante y de una demanda cada vez mayor de los sectores industriales, que impulsan el desarrollo.

Según el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), más de la mitad de la población mundial puede tener problemas de suministro de agua a partir del año 2050. Que esto se haga realidad o no dependerá en gran medida de las acciones que se lleven a cabo en la actualidad. Se debe hacer un uso racional y sostenible de este recurso. Partiendo de esta premisa, es muy acertado el spot informativo del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña que apareció en los medios de comunicación del año 2007 en que se indicaba que para tener agua no se debe abrir el grifo, sino todo lo contrario, el grifo debe cerrarse.

Si el petróleo está considerado el oro negro, el agua debe considerarse el oro azul, y tanto en un caso como en el otro se están produciendo conflictos - algunos de tipo armado, que en un futuro muy próximo se pueden agravar para obtener su control.

El módulo concluye con un apartado dedicado a las conclusiones, otro en el que se recoge un breve cuestionario de evaluación de la consecución y comprensión de sus contenidos y un apartado final dedicado a la bibliografía y los enlaces de interés.