Tanto o más grave que la falta de agua es la pérdida de su calidad por el uso (consuntivo o no consuntivo) que hace la especia humana. Según la Carta del Agua, promulgada por el Consejo de Europa en 1968, "la contaminación del agua consiste en la modificación, generalmente provocada por el hombre, de la calidad del agua, haciéndola impropia o peligrosa para el consumo humano". Es decir, hay una contaminación del agua cuando se incorporan a su masa sustancias, formas de energía o elementos ajenos a su composición natural, de forma que se restringen las posibilidades de uso.

La incidencia de la sociedad sobre la calidad del agua se ha incrementado a medida que éstas se han desarrollado. En las economías preindustriales los problemas de contaminación hídrica tenían un carácter puntual y eran muy localizados. Con la expansión industrial y la progresiva concentración de la población en las ciudades, el fenómeno se fue agravando, más aún por la utilización de las aguas como vehículo de evacuación de sustancias y productos tóxicos, ya sean compuestos químicos orgánicos o inorgánicos, bionutrientes, etc., que pueden afectar tanto las características físicas como químicas del agua.

a) Aguas residuales domésticas

Las aguas residuales domésticas son una importante fuente de contaminación de las aguas, tanto superficiales como subterráneas. Más de la mitad de la población no dispone hoy en día de una buena red de alcantarillado y en muchos lugares que se dispone aún se vierte directamente al cauce de ríos y barrancos o incluso directamente al mar a través de 'emisarios submarinos sin un tratamiento previo.

Estas aguas negras contaminan recursos utilizados para regar y para uso doméstico, convirtiéndose en un medio muy eficiente de transmisión de enfermedades de tipo infeccioso (diarrea, disentería, cólera, fiebre tifoidea, entre otras), por la presencia de diferentes microrganismos patógenos en los excrementos. Otros productos contaminantes de origen doméstico que circulan por la red de alcantarillado son los productos de limpieza, tales como jabones y detergentes.

Por todas estas razones es necesario disponer de una buena red de saneamiento con una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) donde, tras una serie de tratamientos y procesos, el agua pueda volver a una corriente receptora, sea un río o el mar, o bien se pueda reutilizar. Es decir, se hace una reducción de la contaminación que contienen estas aguas residuales, reducción que se hará en mayor o menor grado en función de los procesos de depuración que se apliquen.

Estación depuradora de aguas residuales

Fotografía: Òscar Saladié

 

b) Contaminación de las aguas por actividad agrícola y ganadería

Las explotaciones agrícolas de los países desarrollados están orientadas hacia una producción intensiva que necesita cantidades importantes de fertilizantes y de productos fitosanitarios para aumentar los rendimientos. Unos productos que también han llegado a los campos de los países en vías de desarrollo.

Un exceso de fertilizantes en el suelo, además de no tener efecto positivo en los rendimientos y suponer un gasto económico para el empresario agrícola, puede repercutir en primer lugar en la calidad de las aguas subterráneas de esa zona (en caso de que las haya) y potencialmente en cursos de agua superficiales conectados con estos acuíferos. Los nitratos y sulfatos de estos productos, además de no hacer apto el uso de estas aguas, pueden provocar también la eutrofización, es decir, el crecimiento desmedido de la vegetación y la mayor presencia de fitoplancton. Este hecho supone una disminución de la llegada de la luz del sol en el fondo del agua, lo que provoca la acumulación de restos vegetales y la actuación de los organismos encargados de descomponer la materia orgánica. Finalmente se produce el agotamiento del oxígeno disuelto en el agua y la muerte del ecosistema.

La utilización no adecuada de las deyecciones ganaderas, especialmente las de los cerdos (purines), como abono es una fuente muy grande de contaminación de las aguas subterráneas por nitratos. Muchas zonas de Cataluña tienen problemas con el abastecimiento de agua doméstica por la contaminación producida por los purines, razón por la cual están operativas varias plantas de tratamiento en las que además se puede utilizar el biogás producido (metano) durante los diferentes procesos que tienen lugar.

También puede afectar a la calidad de las aguas (suelos, atmósfera, organismos vivos y personas) la utilización inadecuada de fitosanitarios (herbicidas e insecticidas), compuestos por productos tóxicos y bioacumulativos. Un ejemplo muy claro es el conocido DDT, pesticida muy efectivo pero con repercusiones medioambientales y de salud muy grandes. El DDT se prohibió a partir del año 1972 gracias, en gran parte, a la bióloga Rachel Carson y su libro Primavera Silenciosa (Silent Spring, 1962). Sin embargo, en 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que este insecticida volvería a formar parte de su programa para erradicar la malaria fumigando no los cultivos sino el interior de las casas y así matar a los mosquitos que transmiten esta enfermedad.

c) Contaminación de las aguas por la actividad industrial

La gran mayoría de las industrias necesitan agua en mayor o menor cantidad durante los diferentes procesos de producción. Esta agua puede verse afectada por los productos utilizados en las industrias ya que se trata de una amplia gama de productos con unos efectos tóxicos que en algunos casos son muy importantes. Entre los elementos más contaminantes de origen industrial caben destacar los metales pesados ​​y los hidrocarburos.

De la misma manera que las aguas residuales domésticas, los residuos industriales (sólidos y líquidos) eran vertidos sin ningún tipo de control directamente a los cursos fluviales o al mar, o bien se depositaban de forma inadecuada en el suelo, lo que provocaba primero la contaminación de éste y, en segundo lugar, la de las aguas subterráneas. En los países desarrollados la situación ha cambiado mucho. Las legislaciones restrictivas y sancionadoras han provocado que la mayoría de los efluentes líquidos de origen industrial sean tratados en plantas depuradoras. Asimismo, las mismas industrias han mejorado los procesos de producción tanto para consumir menos agua como para contaminarla menos. Sin embargo, en algunos casos los procesos más contaminantes han sido trasladados a países con menos restricciones ambientales.

Pero la contaminación de las aguas por productos de origen industrial también puede ser debida a causas accidentales, tales como la rotura de conducciones y depósitos de productos que pueden acabar provocando vertidos contaminantes en ríos, acuíferos o en el mar y provocar un problema ecológico grave.

d) Contaminación del agua por los usos consuntivos

El uso inadecuado y abusivo de las aguas marinas y continentales que hacen las actividades turísticas, recreativas y deportivas también puede dar como resultado la contaminación de las aguas, ya sea debido a las mismas actividades o por la aglomeración de personas que se concentran en ellas y que generan todo tipo de residuos.

Finalmente, otro factor de contaminación del agua es fruto de la utilización de los mares, los ríos y los lagos como medio de desplazamiento. Barcos y diferentes tipos de embarcaciones circulan por todos los mares y océanos del mundo y por muchos ríos. Algunos son medios de transporte de personas, que generan aguas residuales. Otros son medios de transporte de mercancías. En condiciones normales el medio acuático no debe verse afectado por estos transportes (¿limpieza de las cisternas de los barcos en alta mar?), pero siempre existe el riesgo de producirse una catástrofe. Este riesgo, desgraciadamente, se hace realidad con demasiada frecuencia, especialmente en cuanto al hundimiento de barcos transportadores de crudo.