Si cada vez generamos más residuos, los depósitos controlados tienen una capacidad determinada, la incineración también provoca importantes impactos y nadie quiere ni vertederos ni incineradoras cerca de casa, ¿QUÉ HAY QUE HACER? Es en este momento que entra en juego el concepto de valorización de los residuos, es decir, cualquier procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, siempre que estos procedimientos no tengan repercusiones negativas en la salud humana y en el medio ambiente. El objetivo es conseguir que del total de residuos generados el porcentaje que se pueda recuperar y no se tenga que enviar a vertederos o incinerar sea el mayor posible. Esta recuperación puede ser mediante la reutilización o el reciclaje, es decir, utilizar un producto para la misma finalidad con qué fue diseñado originariamente, o bien transformarlo, en el marco de un proceso de producción, para su finalidad inicial o para otras finalidades. El proceso de compostaje, que se expone más adelante, también está incluido dentro del reciclaje. Ahora bien, este intento de reducir al mínimo la fracción no valorizable de los residuos tiene que ir en paralelo con la búsqueda de nuevas fórmulas para reducir la cantidad total generada.

Frente el “contenedor único” donde llegaban todos los residuos municipales sin separación (Figura 8) —independientemente de si en esta basura había vidrio, materia orgánica o papel— hay la recogida selectiva, es decir, una recogida diferenciada de materiales orgánicos fermentables y de materiales reciclables o que permite la separación de los materiales valorizables contenidos en los residuos.

Figura 8. Cubo unifamiliar en la fachada de una casa (izquierda) y contenedor situado en la vía pública (derecha)

 

Fotografías: O. Saladié

 

 

Ahora bien, para que esta recogida selectiva tenga éxito, en primer lugar la población tiene que estar concienciada de la problemática medioambiental de los residuos para que se seleccionen en origen, es decir, desde cada casa. En segundo lugar, además de la concienciación, se tiene que facilitar el hecho que se pueda depositar cada uno de los diferentes tipos de materiales que forman parte de los residuos municipales en el contenedor correspondiente. La densidad de estos contenedores tiene que ser lo suficientemente alta para que la distancia entre el lugar de residencia donde se generan los residuos y el contenedor no suponga un freno. Y en tercer lugar la población tiene que percibir que el esfuerzo realizado con la selección en origen da unos resultados positivos, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico.

Fruto de todo esto es la aparición de un nuevo mobiliario urbano constituido por el contenedor de la basura tradicional, acompañado de otros, cada uno con un color diferente, que se identifican con cada uno de los residuos que se generan en las casas. Más recientemente en algunos lugares estos contenedores en superficie han sido sustituidos por depósitos subterráneos que pasan más desapercibidos y minimizan los olores (figura 9). El último paso, y que parece más efectivo, es la llamada recogida puerta a puerta.

La recogida selectiva se hace sobre todo de vidrio, papel, envases ligeros y materia orgánica, que son los principales materiales que forman parte de los llamados residuos municipales. En un segundo grupo hay las pilas y los medicamentos, que forman parte de los llamados residuos municipales especiales.

 

a) Vidrio

Los envases de vidrio (limpios y sin tapones) se tienen que depositar en el contenedor de color verde. Los que son retornables, después de un proceso adecuado de lavado, se pueden volver a utilizar para la misma finalidad. Pero además el vidrio es 100% reciclable. A partir de 1 kg de vidrio viejo se obtiene 1 kg de vidrio reciclado, cosa que supone un ahorro de materias vírgenes. Al mismo tiempo este reciclaje también supone una disminución tanto de la contaminación atmosférica cómo de la de las aguas durante el proceso de fabricación con material no reciclado. También hay menos consumo de energía y se reduce el porcentaje de los residuos que irían a un depósito controlado o a una incineradora.

b) Papel y cartón

A los contenedores de color azul es donde se deposita el papel y el cartón, separado y plegado, para que ocupe menos espacio. Los beneficios del reciclaje del papel y el cartón son muy importantes, puesto que hay una disminución en el consumo de agua durante el proceso de fabricación de papel si se hace a partir de papel reciclado, una disminución de la necesidad de utilización de la materia primera procedente de los árboles y una menor contaminación de las aguas y de la atmósfera durante el proceso de fabricación. Como en el caso del vidrio, el reciclaje del papel y cartón implica un menor consumo energético y una disminución del volumen de residuos que se depositan o se incineran.

Se tiene que diferenciar entre papel reciclado, que es el obtenido mayoritariamente (>90%) a partir de papel viejo o residual, del papel ecológico, que se elabora sin utilizar cloro en el proceso de decoloración de la pasta y que también se puede obtener a partir de papel reciclado.

 

Figura 9. Contenedores de recogida selectiva de la basura

Fotografías: O. Saladié

c) Envases ligeros

Dentro de la categoría de envases ligeros hay los de plástico (polietileno blanco, de color, PEDO y PVC), las latas de hierro y de aluminio y los brics. El contenedor correspondiente es el de color amarillo. Las latas de hierro o las de aluminio son 100% reciclables. Por su parte, las de plástico se pueden reciclar para la fabricación de bolsas de plástico o para la obtención de nuevos envases de uso no alimentario. Con el reciclaje de estos materiales se obtiene un ahorro importante de agua y energía, y como en los casos anteriores una reducción de la cantidad de basura que va a disposición final.

d) Materia orgánica

El cuarto componente de los residuos municipales es la materia orgánica, que representa entre un 40 y 50% del total de los residuos municipales que genera un habitante en los países más desarrollados económicamente, razón por la cual es importantísimo hacer la selección, es decir, su separación respecto de la fracción no valorizable de los residuos. En este grupo están incluidos los restos de comida y otros residuos generados en la cocina, y también los restos de jardinería. La materia orgánica tendría que ser depositada en el contenedor correspondiente en bolsas que sean biodegradables. Mediante un proceso de compostaje, esta materia orgánica se transforma en un material que se denomina compost y que puede servir como abono para la agricultura o para jardinería. Para garantizar la calidad de la materia orgánica es necesario que no esté mezclada con otros residuos.

e) Pilas

Por sus características y la presencia de mercurio entre sus componentes, las pilas se tienen que recoger separadamente y se tienen que tratar de una manera específica. Los contenedores por la recogida de pilas no acostumbran a encontrarse en la vía pública, sino que están localizados en determinados establecimientos.

f) Medicamentos

Se tienen que considerar como residuos municipales especiales los medicamentos caducados o sobrantes, con los envases correspondientes, que se generan en los domicilios particulares. Como en el caso de las pilas, estos medicamentos se tienen que traer a las farmacias, donde los recogen y trasladan a las instalaciones preparadas para clasificarlos y posteriormente tratarlos. En este grupo no se encuentran las radiografías, las agujas o las prótesis, entre otros.

g) Los puntos verdes

Además de los diferentes contenedores distribuidos por las calles de los núcleos de población y en algunos establecimientos, también existen los llamados puntos verdes, donde además de los residuos municipales anteriormente mencionados (excepto la materia orgánica y los medicamentos) también se pueden llevar, bajo la supervisión de un encargado, otros materiales, como por ejemplo neumáticos, baterías, chatarra, pinturas, aceites vegetales y minerales usados, textil, aparatos electrodomésticos, muebles y otros residuos municipales voluminosos.

¿QUÉ PORCENTAJE DEL TOTAL DE RESIDUOS MUNICIPALES GENERADOS CORRESPONDE A MATERIALES SUSCEPTIBLES DE SEPARACIÓN Y VALORIZACIÓN, YA SEA PORQUE SE PUEDEN RECUPERAR, YA SEA PORQUE SE PUEDEN RECICLAR?

Esta cifra puede llegar a ser superior al 80%, cosa que supondría reducir significativamente el problema planteado por la gran generación de residuos, puesto que menos de un 20% de estos residuos se tendrían que depositar en vertederos controlados o bien incinerar.

¿EL 80% DE NUESTROS RESIDUOS VAN A PARAR A LA RECOGIDA SELECTIVA?