Tal como afirma la Declaración de Río para el Medio Ambiente y el Desarrollo, «los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Todos tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la Naturaleza».

La generación de residuos y una inadecuada gestión de los mismos también tiene como resultado una fractura en la armonía entre los seres humanos y el medio natural. Los residuos pueden suponer una fuente muy importante de degradación del medio ambiente (contaminación atmosférica, contaminación de los suelos, contaminación de las aguas, alteración de los ecosistemas, problemas de salud, etc.), razón por la cual se hace necesario clausurar todos aquellos vertederos que no reúnen las condiciones necesarias para depositar los productos residuales de las diferentes actividades socio-económicas. Pero por muy correcta que sea la gestión final de los residuos, esta nunca eliminará todos los potenciales impactos ambientales.

 

Por esta razón se tiene que apostar por la valorización de la mayor parte posible de los residuos generados mediante su reutilización y/o su reciclaje. Ahora bien, aún más importante que este reciclaje, fruto de una recogida selectiva en origen, es la reducción de los residuos generados. Y de la cantidad generada sólo una pequeña parte tendría que ir a disposición final, ya sea una depósito controlado o bien una planta de incineración de residuos.

Existen diferencias importantes entre países, tanto en cuanto a la cantidad generada por cápita como al porcentaje de los residuos que son recogidos selectivamente (vidrio, papel, cartón, envases, materia orgánica, etc.) y no van a disposición final.

En los últimos años se está produciendo un constante aumento en cuanto a la recogida selectiva mientras que también está disminuyendo la generación de residuos por cápita. Desgraciadamente, esta disminución parece que tiene más a ver con la crisis económica de los últimos años que no con una reducción voluntaria por parte de los ciudadanos, conscientes que en caso contrario se está generando un grave problema ambiental. Todos los residuos, en mayor o menor medida, son perjudiciales para el medio ambiente.