No hay ninguna duda que a escala global se ha producido un desarrollo económico importante, aunque con muchas diferencias a nivel regional. No obstante, la distribución de dicha renta, como la del agua a escala planetaria, no tiene nada de homogénea.

El desarrollo económico ha generado una mejora del bienestar de los grupos que se han beneficiado de este tipo de desarrollo.

¿Desarrollo económico es sinónimo de desarrollo sostenible? La definición más aceptada mundialmente de desarrollo sostenible es la que aparece en el informe encargado por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas, conocido como Informe Brundtland -al frente del cual estaba la Dra. Gro Harlem Brundtland-, y que pasó a definir la estrategia del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Este informe define el desarrollo sostenible como el "desarrollo que atiende las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de atender sus propias necesidades". Es por esta razón que desarrollo económico y desarrollo sostenible no son sinónimos, porque un desarrollo económico sin limitaciones en el presente puede tener consecuencias negativas en un futuro próximo. El objetivo que se plantea es muy claro: compatibilizar la satisfacción de las necesidades presentes con las que será necesario satisfacer en un futuro. ¿Cuáles son nuestras necesidades reales? ¿En qué momento satisfacerlas puede comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras?

 

Como suele ocurrir en estos casos, se trata de definiciones poco precisas. El desarrollo económico puede y debe formar parte del desarrollo sostenible. La sostenibilidad está formada por tres esferas que se entrelazan entre ellas: la esfera económica, la esfera social y la esfera ambiental. El desarrollo económico será sostenible siempre que sea socialmente equitativo, ambientalmente habitable y económicamente viable.

Gómez Orea (2003) considera que el aumento de la sensibilidad ambiental de nuestra sociedad es la que perfecciona el concepto económico de desarrollo, hasta el punto de identificarlo con el concepto más amplio de calidad de vida, unido al de calidad ambiental. Por esta razón, el mismo autor afirma que un individuo, o un país, con buena calidad de vida debe considerarse desarrollado, con independencia de la parte del mundo en que se encuentre. ¿Qué significa tener una buena calidad de vida?

Se podría hablar del nivel de renta, de las condiciones en el lugar de trabajo, del tiempo de ocio, de la calidad del entorno, de la salud, etc. Como se puede observar, algunos aspectos que definen una buena calidad de vida están planteados desde el punto de vista de los países occidentales, es decir, "industrializados" y "desarrollados".

Los habitantes de un poblado del Sahel, en África, tienen que hacer desplazamientos importantes diariamente para conseguir, junto con los alimentos, los dos recursos naturales que les son necesarios: agua y leña. Su subsistencia suele estar siempre al límite por la dificultad de satisfacer las necesidades básicas, que son comer y beber, es decir, sobrevivir. En cambio, los habitantes de un poblado de la selva en la Amazonía obtienen todo lo que les es necesario de su entorno más inmediato. Su subsistencia está mucho más garantizada que la de sus vecinos del Sahel. Ambas sociedades tienen las mismas necesidades básicas, pero en la tribu de la Amazonía no deben destinar una parte muy importante del tiempo en obtener los recursos para atenderlas como deben hacer a la tribu del Sahel. Hay que decir, sin embargo, que la subsistencia en la Amazonía puede verse comprometida debido a cambios abruptos en el ecosistema o a la llegada de grupos humanos provenientes de sociedades "más desarrolladas".

¿Tienen una buena calidad de vida los habitantes de la tribu de la Amazonía?

 

¿Tienen garantizadas sus necesidades presentes y con sus actividades no comprometen las necesidades de sus descendientes?

 

¿Es sostenible su desarrollo?

La respuesta a la primera pregunta dependerá de qué se entienda por calidad de vida. Desde la concepción occidental de calidad de vida la respuesta debe ser no. En cambio, en la segunda pregunta nos atreveríamos a decir que sí, que tienen garantizadas las necesidades presentes y no comprometen las de las generaciones futuras. Y en la tercera pregunta, atendiendo a la definición dada de desarrollo, no podemos decir que se estén desarrollando sino que más bien se trata de una sociedad sostenible pero que no se desarrolla.

La definición dada de desarrollo sostenible es ambigua y poco precisa, por lo que hay que tratar de establecer unos criterios de sostenibilidad que ayuden a hacerla más tangible. Vegara et al. (2004) consideran como criterios básicos de desarrollo sostenible los siguientes:

a) Irreversibilidad cero. Eliminar los daños acumulativos y los irreversibles.

b) Explotación sostenible. Las tasas de utilización de los recursos renovables deben ser iguales que las tasas de regeneración.

c) Extracción sostenible. Las tasas de explotación de los recursos no renovables son iguales que las tasas de creación de sustitutos renovables.

d) Emisión sostenible. Las tasas de emisión de residuos deben ser iguales que las capacidades naturales de asimilación de los ecosistemas donde se depositan.

e) Precaución. Adoptar una actitud de anticipación vigilante.

Por su parte, Gómez Orea (2003) considera como desarrollo sostenible el desarrollo marcado por un compromiso ambiental y caracterizado por ser: endógeno (recursos propios), local y de abajo a arriba, integrado y sistémico (afecta a todos los sectores), flexible (susceptible de ser reconducido), participativo (población afectada), concertado (agentes socioeconómicos), prospectivo (imagina escenarios futuros y diversos), solidario y planificado.

¿Nuestro desarrollo actual cumple con todos estos criterios y condiciones?

¿Para satisfacer nuestras necesidades estamos comprometiendo las de las generaciones futuras?