En 1992 se celebró en la ciudad brasileña de Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como Cumbre de la Tierra o Cumbre de Río. Participaron un total de 147 países.

Son fruto de esta cumbre:

a) La Declaración de Río (principios básicos para el desarrollo sostenible).

b) El Programa 21 o Agenda 21.

c) El Convenio marco sobre el cambio climático.

d) El Convenio sobre biodiversidad.

e) El Acuerdo sobre desertificación.

f) La Declaración de principios relativos a los bosques.

En la Conferencia de Estocolmo del año 1972 se planteó la necesidad de llevar a cabo, a escala mundial, una nueva estrategia para poner las bases para alcanzar un "desarrollo sostenible o sostenido", es decir, compaginar desarrollo económico y conservación de los recursos naturales.

En la Conferencia de Río vuelven a aparecer estos dos conceptos: medio ambiente y desarrollo. Las diferentes actividades humanas que posibilitan el desarrollo económico tienen un impacto importante en el medio ambiente, razón por la cual se debe proteger, pero el desarrollo no se puede detener y debe llegar a todas las sociedades del planeta. Pero este desarrollo no debe ser únicamente de tipo económico, sino que debe ser un desarrollo en el que economía, sociedad y medio ambiente no vayan por separado, es decir, debe ser un desarrollo sostenible. Y este concepto de desarrollo sostenible aparece en algunos de los 27 principios que conforman la Declaración de Río. De todos estos principios destacaremos los siguientes:

Principio 1. “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.

Principio 4. “A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada”.

Principio 21. “Debería movilizarse la creatividad, los ideales y el valor de los jóvenes del mundo para forjar una alianza mundial orientada a lograr el desarrollo sostenible y asegurar un mejor futuro para todos”.

Hay que hacer compatible la protección del medio ambiente con el desarrollo y este desarrollo debe ser sostenible y global.

¿Qué es el medio ambiente?

En primer lugar hay que decir que la expresión medio ambiente puede resultar redundante, ya que ambos términos se refieren a un mismo hecho. Así, por un lado, la palabra medio, en su acepción ecológica, significa "conjunto de condiciones en que se produce la existencia de un ser vivo o de una comunidad". En el caso de los humanos también se deben tener en cuenta las condiciones económicas, sociales y culturales. Por su parte, la definición de ambiente es "lo que rodea, que circula alrededor de una cosa, especialmente el aire". Esta definición da constancia de que el ambiente no es algo estático, sino todo lo contrario, es muy dinámico. Los humanos somos unos de los protagonistas principales del medio ambiente y tenemos una gran capacidad de modificarlo.

Gómez Orea (2003) define medio ambiente como "el entorno vital, el sistema constituido por elementos físicos, biológicos, económicos, sociales, culturales y estéticos que interactúan entre sí, con el individuo y con la comunidad en que este vive, que determina la forma, el carácter, el comportamiento y la supervivencia de ambos”.

Junto con el concepto de medio ambiente hay dos más muy importantes: el ecosistema y el paisaje.

La definición clásica de ecosistema viene dada por Margalef (1974): "sistema formado por individuos de muchas especies en el seno de un ambiente de características definidas e implicado en un proceso dinámico e incesante de interacción, ajuste y regulación, expresable bien como intercambio de materia y energía, bien como una secuencia de nacimientos y de muertes, y uno de cuyos resultados es la evolución de las especies y la sucesión del sistema en su conjunto”.

Los ecosistemas se caracterizan por la sinergia (el todo es más que las partes), la resiliencia (capacidad de resistencia o elasticidad del ecosistema ante influencias externas), el hecho de disponer de mecanismos de control que regulan el almacenamiento y la liberación de elementos nutritivos y la producción y la descomposición de sustancias orgánicas, una determinada diversidad (número de especies y presencia relativa de cada una), la generación de un flujo de materia y energía (cadena trófica) y su sucesión, es decir, la tendencia del ecosistema a incrementar la complejidad de su organización interna a lo largo del tiempo (Gómez Orea, 2003).

El impulso para el reconocimiento y la protección del paisaje viene dado a raíz de la Convención Europea del Paisaje celebrada en Florencia (Italia) el 20 de octubre del año 2000 en el que, entre otras cosas, se define el paisaje como "cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, y que es el resultado de la acción de factores naturales y humanos y de sus interrelaciones". Así, pues, todo el territorio es paisaje (no sólo los paisajes singulares, pintorescos o excepcionales), existe un derecho de los ciudadanos a tener y disfrutar de un paisaje de calidad y el paisaje es un indicador de calidad de vida a la vez que un factor de desarrollo de las sociedades.

Cataluña fue pionera en España en legislar sobre paisaje. En 2005 se aprobó la Ley de protección, gestión y ordenación del paisaje (Ley 8/2005, de 8 de junio). Hay que destacar el artículo 9 del Capítulo II (El paisaje en el planeamiento territorial), donde se describen los instrumentos para proteger, gestionar y ordenar los paisajes: los catálogos del paisaje y las directrices del paisaje. Se trata de documentos de carácter descriptivo y prospectivo que deben determinar las tipologías de los paisajes de Cataluña.

Conscientes de la necesidad de protección de los diferentes elementos que forman parte del medio ambiente y de la minimización de los impactos que generan las diferentes actividades humanas sobre los ecosistemas del planeta, a lo largo de los años se han celebrado reuniones internacionales para establecer las bases de esta protección en paralelo al desarrollo humano.
Como consecuencia de lo expuesto, medio ambiente y desarrollo son un binomio indisociable y la conservación del primero debe dejar de ser considerado como un obstáculo al desarrollo, por el contrario, es un elemento de desarrollo en sí mismo.


¿Cómo protegemos el medio ambiente?

El primer paso es legislar y establecer leyes y normas de carácter proteccionista. En segundo lugar hay que aplicar estas normas y velar por el cumplimiento de los objetivos que marcan.

Un primer nivel de protección, llamado de protección horizontal, es aquel en que se encuentra la normativa que tiene una aplicación general a cualquier parte del territorio donde la normativa está en vigor. En Cataluña algunos ejemplos son la normativa de impacto ambiental, la de aguas, la de residuos, la urbanística, la de la atmósfera o la de especies protegidas. Así, por ejemplo, en el caso de la contaminación atmosférica se establecen unos valores límite para cada tipo de contaminant.
En Cataluña existe una red de vigilancia y previsión de la contaminación atmosférica distribuida por todo el territorio que depende del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña que se encarga de detectar los niveles de los principales contaminantes atmosféricos.

Otro ejemplo es la necesidad que tienen algunos proyectos de ser sometidos, antes de que se ejecuten, a una Evaluación de Impacto Ambiental. Se trata de un procedimiento de carácter preventivo conformado por un Estudio de Impacto Ambiental y una Declaración de Impacto Ambiental, que puede ser positiva o negativa. Este procedimiento ya está previsto en la Declaración de Río, concretamente en el principio 17:

Deberá emprenderse una evaluación del impacto ambiental, en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que probablemente haya de producir un impacto negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la decisión de una autoridad nacional competente.

Un segundo nivel de protección es el de tipo territorial. Es decir, se limitan una serie de zonas que por sus especiales valores se deben proteger en mayor o menor medida, indicando qué actividades son compatibles con el hecho de preservar las condiciones naturales del espacio en cuestión. En Cataluña se distingue entre las zonas que forman parte del Plan de espacios de interés natural (PEIN) y los llamados genéricamente espacios naturales de protección especial.

Actualmente forman parte del PEIN un total de 165 espacios, que representan más de un millón de hectáreas (>90% terrestres). Dentro de los espacios naturales de protección especial están las reservas naturales, los parajes naturales de interés nacional, los parques naturales y los parques nacionales (que son la expresión máxima de protección). En Cataluña hay once parques naturales y un parque nacional de los catorce que hay en España.
Los parques nacionales españoles se encuentran enmarcados en la Ley 5/2007, de la Red de Parques Nacionales. Según el plan director de esta red, las características que debe cumplir un espacio para poder ser declarado parque nacional son las siguientes:

a) Representación del sistema natural al que pertenece.

b) Extensión. Superficie adecuada para permitir la evolución natural.

c) Estado de conservación. Amplio predominio de las condiciones de naturalidad y funcionalidad ecológica (poca intervención humana).

d) Continuidad territorial. No presencia de enclaves ni fragmentación.

e) Asentamientos humanos. No puede haber núcleos urbanos habitados en su interior (puede haber casos excepcionales debidamente justificados).

f) Protección exterior. Deben estar rodeados por un territorio susceptible de ser declarado como zona periférica de protección.

La superficie total de estos catorce parques nacionales es de casi 350.000 ha. El más extenso es el de Sierra Nevada, con 86.208 ha. El más pequeño es el de las Tablas de Daimiel, con 1.928 ha.

Los objetivos de los parques nacionales son, en primer lugar, asegurar la conservación de sus valores naturales, pero a la vez también hacerla compatible con el uso y disfrute de los ciudadanos; finalmente, otro objetivo es el de estar al servicio de la investigación para aumentar el conocimiento científico que se pueda derivar de los parques.


 

La protección del medio ambiente no es únicamente una tarea del sector público, también desde el sector privado, con la colaboración del sector público, se están llevando a cabo diferentes tipos de iniciativas de conservación. Podemos destacar la Red de Custodia del Territorio, organización que aglutina e impulsa las entidades de custodia del territorio tanto de Cataluña como de las Islas Baleares. Esta red se constituyó en 2003 y tiene el apoyo regular de la Fundación Territorio y Paisaje de Caixa Catalunya, del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña y de la Universidad de Vic. En este tipo de iniciativas interviene el propietario del terreno (en la mayoría de los casos propietarios privados), la entidad de custodia (asociaciones, fundaciones, ayuntamientos, consorcios, etc.) y la administración pública (encargada de impulsar la custodia a través de la legislación, ayudas, apoyo técnico y formativo, etc.). La custodia del territorio es, en definitiva, una iniciativa voluntaria de conservación de la naturaleza, el paisaje y la cultura en fincas privadas y municipales, en la que el propietario dispone del asesoramiento de una entidad de custodia para hacer una gestión correcta del espacio. A finales del año 2008 había en Cataluña más de 300 iniciativas de custodia del territorio.