Como su propio nombre indica, las fuentes de energía no renovables son recursos naturales energéticos con un ciclo de cronológico de renovación largo, es decir, finitos desde el momento en el que el ritmo de extracción es mucho mayor que el de generación. Dentro de este grupo están, por un lado, los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y, por otro, los nucleares (uranio).