El viento es el movimiento compensatorio de la atmósfera (desplazamientos de masas de aire) debido a diferencias depresión causadas por el diferente calentamiento de la atmósfera por la radiación procedente del Sol. Así, por lo tanto, el viento contiene energía (energía eólica) que es totalmente renovable. No obstante, el viento se caracteriza por su falta de concentración. Es disperso e intermitente y tanto su dirección como su intensidad son muy variables e irregulares, factores a los cuales se ha de añadir la orografía de cada zona.

El viento ha proporcionado desde siempre energía a los grupos humanos, que se utilizaba para poner en movimiento barcos o accionar molinos destinados a moler grano o a extraer agua. No se planteó comenzar a utilizarla como fuente de energía a gran escala hasta después de la crisis del petróleo de los años setenta del siglo XX. El aprovechamiento de la energía eólica necesita la instalación de modernos aerogeneradores.

Distribución por países de la capacidad instalada de energía eólica (1998 – 2008)

Fuente: Elaboración propia a partir de BP (2009)

En el año 2008 la potencia instalada en el mundo era de 122.158 MW, mientras que diez años atrás solo era de 10.153 MW, es decir, ha aumentado doce veces. Como se puede comprobar ha tenido lugar un incremento espectacular en muy pocos años. La región Europa-Eurasia dispone de más de la mitad de la potencia instalada, seguida de lejos por América del Norte con un 22,9% y Asia-Pacífico con un 21,2%. Por países, los Estados Unidos de América se encuentran en cabeza, con un 20,7% (25.237 MW), seguidos por Alemania con un 19,6% (23.933) y en tercer lugar España con un 13,5% (16.543 MW). Es decir, más del 50% del total se acumula únicamente en tres países. La cuarta y la quinta posición las ocupan dos países emergentes como son China e India.

La figura anterior muestra los cambios en la distribución por países de la potencia eólica instalada desde el año 1998 hasta el año 2008. La concentración más importante en unos pocos países es muy evidente y su punto máximo tuvo lugar en el año 2003, cuando un 68% de la potencia instalada mundial se encontraba repartida entre Alemania, los Estados Unidos de América y España.