La rueda hidráulica, ya utilizada en la antigüedad clásica, se puede considerar como el primer aprovechamiento del agua como fuente de energía. Así lo ponen de manifiesto los viejos molinos distribuidos en los alrededores de los ríos, con una tecnología que llegó casi sin modificaciones hasta el siglo XIX. Es también durante la segunda mitad de ese siglo que entraron en funcionamiento las primeras centrales hidroeléctricas. En 1869 Aristide Bergès desarrolló cerca de Grenoble una caída de agua de 200 metros mediante la técnica de los conductos forzados para accionar las máquinas de una planta industrial.

Desde entonces el aprovechamiento del agua como fuente de energía en centrales hidroeléctricas ha sido constante, aunque estas instalaciones están muy condicionadas por factores naturales como son el clima, la hidrología y la morfología de cada zona.

Evolución del consumo de energía hidráulica por regiones (1965-2008)

 

Fuente: Elaboración propia a partir de BP (2009)

La producción de energía hidráulica y su consumo han experimentado un aumento importante en los últimos años, tal como se puede ver en la figura anterior. Esta producción ha estado impulsada básicamente por el crecimiento que ha tenido en América del Sur y en América central, y en la zona de Asia-Pacífico, ya que tanto en América del Norte como en Europa-Eurasia hay una cierta estabilización. Así, en el año 1965 se consumieron cerca de 210 millones de TEP procedentes de la energía hidráulica, cifra que se dobló en el año 1983. En el año 1999 se superaron los 600 millones de TEP, mientras que en 2008 en el conjunto del planeta el consumo de energía hidráulica llegó a los 700 millones de TEP. Por grandes regiones se ve un equilibrio relativo entre Asia-Pacífico (29,4%), Europa-Eurasia (25,1%), América del Sur y América Central (21,3%) y América del Norte (20,8%).

Más del 50% del consumo mundial de energía hidráulica del año 2008 estaba concentrada en los cinco países más extensos del mundo que disponen de grandes reservas hidrícas en sus territorios. China se encuentra en cabeza con un 18,5%, seguida de Canadá (11,7%), Brasil (11,5%), los Estados Unidos de América (7,9%) y Rusia (5,3%). A pesar del incremento experimentado, se calcula que el potencial hidroeléctrico económicamente viable es muy superior al actual, especialmente en zonas de América del Sur, de África central y de países como China e India.