El modelo energético que ha propiciado el desarrollo de las sociedades humanas se ha basado, hasta la actualidad, en el aprovechamiento de los combustibles fósiles, con el petróleo en la cabeza desde la segunda mitad del siglo XX. Ahora bien, el petróleo es un recurso de ciclo cronológico largo, es decir, no renovable. Teniendo en cuenta las reservas existentes actualmente, durante la segunda década del siglo XXI se llegará al máximo de producción (peak oil) y solo se podrá mantener el ritmo de producción en los países del Oriente Próximo (figura siguiente).

Evolución de la producción de petróleo por zonas (1930 – 2050)

Fuente: Elaboración propia a partir del ASPO (2005)

Evolución de la media anual del precio de barril de petróleo Brent

Fuente: Elaboración propia

Este carácter finito es el que ha incidido, junto con circunstancias coyunturales, en la elevada variabilidad de su precio. Este precio no ha parado de subir desde el año 2000 y llegó a niveles máximos en el año 2008 (figura anterior), cuando el barril tipo Brent estuvo en algunos momentos por encima de los 140$. Durante el primer trimestre del año 2010, el precio del barril se encontraba por encima de los 80$.

Junto con este carácter finito del petróleo, también se han de tener en cuenta los impactos ambientales que se generan al utilizarlo (y también de alguno de sus derivados como el gasoil y la gasolina). Uno de los peores impactos que genera es la emisión de grandes cantidades de gases contaminantes y partículas volátiles en la atmósfera que también generan incidencia sobre la salud humana. Las principales serían los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de carbono (el CO2 es el principal gas de efecto invernadero), los óxidos de azufre, el sulfuro de hidrógeno y también plomo y partículas en suspensión.

Principales accidentes petroleros y relación de barcos.

Fuente: Elaboración propia a partir de Zamora (2003)

El impacto del petróleo sobre los diferentes ecosistemas no se circunscribe a la fase de tratamiento. Durante la fase de explotación y transporte del petróleo también se pueden dar situaciones de riesgo. El ejemplo más claro es el de los diferentes accidentes de barcos que transportaban petróleo o bien en oleoductos terrestres, con la contaminación de grandes extensiones de aguas marinas y afectación de importantes ecosistemas.

Existe un importante tránsito de petróleo desde los territorios productores a los consumidores, cosa que a lo largo de los años ha comportado un número destacado de accidentes de barcos que transportaban crudo y que generaron mareas negras. La figura anterior muestra los más importantes, algunos de los cuales han pasado en frente de costas españolas, junto con el listado de barcos causantes de la marea negra.

La pérdida de la hegemonía del carbón frente al petróleo se produce por razones económicas, tecnológicas y ambientales. La máquina de vapor es sustituida por el motor de explosión, hay un encarecimiento de los costes de explotación y los impactos ambientales producidos tanto durante la fase de extracción como durante la fase de combustión son muy importantes. Hoy en día el carbón se utiliza casi exclusivamente para la producción termoeléctrica. Sin embargo, a pesar de ser una fuente de energía no renovable, las reservas de carbón son mayores que las del petróleo.

Pero como en el caso del petróleo, uno de los problemas principales de la utilización del carbón es la gran cantidad de partículas en suspensión y de gases que se emiten a la atmósfera durante la combustión, tales como monóxido y dióxido de carbono (en mayor cantidad que el petróleo), óxidos de nitrógeno y especialmente óxidos de azufre (lluvia ácida). A esto hay que añadir el riesgo de contaminación debido a las aguas de lixiviación del mineral durante su tratamiento. También se debe considerar el impacto visual y ecológico de las minas, que cambian totalmente la fisonomía de una zona, especialmente las de cielo abierto. Por esta razón se deben prever planes de restitución del paisaje una vez la explotación se clausura. Las fotografías de más abajo muestran una mina a cielo abierto, en este caso de hierro, cerca de Belo Horizonte (Brasil) cuando estaba en explotación (arriba) y una vez dejó de estar operativa a partir del año 2006 (bajo).

Mina de carbón a cielo abierto cerca de Belo Horizonte (Brasil) en funcionamiento 7arriba) y después de dejar de ser operativa (abajo)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía: James J. Griffith

La utilización del gas natural como fuente de energía presenta ventajas sobre las otras dos fuentes de energía de origen fósil y es que tiene una combustión más limpia y, por tanto, la emisión de gases contaminantes a la atmósfera es mucho menor, aunque sí que origina gases de efecto invernadero. Además es muy cómodo para el uso doméstico y comercial, aunque no es competitivo como combustible para el transporte. Su transporte se realiza vía gasoducto o con barcos especializados (metaneros), con una previa licuefacción del gas en este último tipo de transporte.

En cuanto a la energía nuclear, ante un crecimiento del consumo energético que parece que no tiene freno y teniendo en cuenta los efectos del cambio climático -debido a las emisiones de gases de efecto invernadero generados por los combustibles fósiles y la relativa poca capacidad generadora de electricidad de las energías renovables-, los partidarios de la energía nuclear consideran que ésta es la solución para hacer frente tanto al incremento de la demanda como a los problemas medioambientales y muchos gobiernos parece que pretenden volver a apostar por esta fuente energética.

Centrales nucleares operativas, en construcción y clausuradas (2008)

Fuente: Elaboración propia

En el cuadro anterior se muestran las centrales nucleares operativas, en construcción y clausuradas por países. De las 436 que en 2008 estaban operativas un 23.9% se encuentran en Estados Unidos (104). Junto con las de Francia (59) y Japón (53), representan casi la mitad del parque nuclear mundial. En EEUU ya hay 28 reactores clausurados. Es también importante el número de reactores clausurados en el Reino Unido que, como en el caso de Alemania, ya supera los que están operativos. Finalmente, de las 48 centrales que hay en construcción más de la mitad se concentran en tres países, dos de ellos emergentes como son China e India, y un tercero que es Rusia. En la Unión Europea los únicos países que actualmente tienen centrales en construcción son Bélgica, Eslovaquia y Francia.

En España actualmente hay ocho centrales operativas (figura siguiente), tres de ellas en Cataluña (Ascó I, Ascó II y Vandellós II). Dos centrales han sido clausuradas, la de Vandellós I-por el accidente del año 1989 - y la de José Cabrera (Guadalajara), más conocida como Zorita, que, inaugurada en 1968 fue la primera central nuclear de España. El año 2009 era la fecha fijada para clausurar la central nuclear de Trillo, pero de momento no se ha hecho efectiva. También se debe tener en cuenta la fábrica de combustible nuclear en Juzbado (Salamanca) y un centro de almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad en El Cabril (Córdoba)

Parque nuclear español

Fuente: Elaboración propia

 

Las centrales nucleares no emiten gases de efecto invernadero. Pero, ¿y el riesgo potencial que produce un accidente? ¿y los residuos?

Ya se ha mencionado el terrible accidente nuclear del año 1986 en Chernóbil. El gobierno de lo que entonces era la Unión Soviética no hizo público el accidente hasta unos cuantos días después de haber sucedido, cuando ya no se podía esconder. Tal como dice el Principio 19 de la Declaración de Río:

Los Estados deberán proporcionar la información pertinente y notificar previamente y en forma oportuna a los Estados que posiblemente resulten afectados por actividades que puedan tener considerables efectos ambientales transfronterizos adversos, y deberán celebrar consultas con esos Estados en una fecha temprana y de buena fe.

También hay que recordar que en nuestro país, a las 21:39 horas del día 29 de octubre de 1989 se produjo un incendio en la central nuclear Vandellós I (Tarragona) que estuvo a punto de provocar un accidente de repercusiones inimaginables: una parte de los sistemas de refrigeración del núcleo fallaron, lo que supuso el cierre de la central y su actual proceso de desmantelamiento. En cuanto a los residuos, y dada la limitada capacidad de las centrales nucleares de almacenar los generados, desde el gobierno central ha optado por la concentración de todos los residuos generados en las nucleares españoles en un único emplazamiento: el almacén temporal centralizado o "cementerio nuclear". Varios municipios de España, entre ellos Ascó (Tarragona) han presentado su candidatura. Esta decisión puede comportar una contestación social importante, ya que por sus características una buena parte de la sociedad no quiere este tipo de residuos cerca de casa.