MÓDULOS UNIVERSITARIOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Inicio 3. La gestión de los residuos municipales 3.2. Los vertederos no controlados: el impacto ambiental de los residuos

3.2. Los vertederos no controlados: el impacto ambiental de los residuos

Por sus características los residuos pueden genera un problema ambiental importante ya desde el momento en que el productor los genera. Si hablamos de residuos municipales, el productor tiene que deshacerse de la llamada comúnmente basura debido a cuestiones de espacio, y en el caso de la fracción orgánica por los malos olores y por la posible aparición de insectos y otros organismos vivos. Estos residuos generados se acumulan de manera temporal junto a las vías públicas de los cascos urbanos, ya sea en cubos unifamiliares, como todavía se hace en algunos pueblos pequeños, o bien en contenedores comunitarios distribuidos en diferentes puntos de la población. En los dos casos una gestión inadecuada en la recogida de los residuos puede provocar, además de un impacto visual negativo, que aparezcan malos olores (descomposición materia orgánica) y que aparezcan y proliferen tanto insectos como roedores, con lo cual hay un evidente riesgo sanitario para la población. Una cosa similar se puede decir en cuanto al proceso de transporte de estos residuos hacia su destino final.

Antes de que las diferentes administraciones llevaran a cabo políticas para concienciar la población a separar los diferentes residuos que forman parte de la basura y llevar a cabo una recogida selectiva, toda o casi toda la basura generada (especialmente en las ciudades) se introducía en el mismo contenedor, donde se mezclaban vidrio, papel, cartón, plástico, fracción orgánica, etc. La basura de estos contenedores era periódicamente recogida y transportada a unos vertederos que, en la mayoría de los casos, estaban situados en unos terrenos periféricos a las poblaciones y donde no se habían tenido en cuenta criterios medioambientales en el momento de escogerlos como lugar de deposición de los residuos. Los residuos se vertían en estos espacios donde, en algunos casos, se quemaban a cielo abierto.

Teniendo en cuenta esto, los impactos de este tipo de gestión (fase de almacenamiento y/o eliminación) sobre el medio ambiente son muy importantes. En primer lugar hay el impacto de tipo visual, generado por montañas de residuos acumulados en muchos casos relativamente cerca de los núcleos de población y por la posible dispersión de estos residuos (por acción del viento o de la lluvia) por los campos o bosques del entorno más inmediato. A continuación hay los malos olores provocados por estos residuos en estado de descomposición, olores que pueden llegar a distancias alejadas del vertedero teniendo en cuenta el viento dominante. En estos vertederos hay una presencia permanente tanto de insectos como de roedores, cosa que los convierte en un foco de enfermedades infecciosas. La quema periódica de los residuos a cielo abierto cuando el vertedero está lleno provoca en primer lugar la generación de humos y contaminación atmosférica, pero a esto hay que añadir el riesgo de incendios forestales, que pueden ser causados tanto por un descuido en esta quema intencionada como también por una posible combustión debida a la fermentación de los residuos acumulados. Por otro lado, la misma naturaleza de los residuos y el hecho que se depositen directamente sobre el suelo puede provocar la contaminación del suelo; además, debido a la permeabilidad de algunos suelos, unos subproductos de los residuos llamados líquidos lixiviados pueden llegar a contaminar tanto las aguas subterráneas —si el emplazamiento se encuentra encima de un acuífero—, como las aguas superficiales, en el caso de existir cerca.

Figura 7. Vertedero de residuos municipales el año 1995 (arriba) y el mismo emplazamiento el año 2010 una vez clausurado (abajo)

 

Fotografías: O. Saladié y R. Viñes

Estos tipos de depósitos de residuos, o simplemente vertederos, fueron clausurados tanto en Cataluña como en el conjunto de España a partir de la segunda mitad de los años noventa del siglo XX. Sin embargo, este es el único tipo de gestión que todavía hoy en día se hace con la basura en muchos países del llamado Tercer Mundo. La Figura 7 muestra el emplazamiento donde se encontraba el vertedero de residuos municipales de la población catalana de Rasquera (comarca de Ribera d’Ebre) en 1995 y el mismo emplazamiento el 2010 años después de ser clausurado.

Tanto en Cataluña como en España, en el marco de la Comunidad Europea, para solucionar este problema y en paralelo a la clausura de los vertederos ilegales o no controlados, se optó por diseñar y construir vertederos de residuos controlados, es decir, depósitos donde la acumulación de los residuos se hiciera de tal manera que se evitaran o como mínimo se mitigaran los impactos sobre el medio ambiente. Ahora bien, por mucho que la gestión de los residuos en estos depósitos suponga una afectación medioambiental menor, tienen una capacidad limitada. Ante esta realidad se adoptó otra opción, que fue la incineración de los residuos en unas plantas diseñadas para esta tarea. Con esto se solucionaba el problema del espacio ocupado por los residuos, pero se generaban otros.

Del diseño y el funcionamiento tanto de los depósitos de residuos controlados como de las plantas de incineración de residuos, y también de las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, se hablará más adelante en el apartado 3.6.


 

MÓDULO "GENERACIÓN Y GESTIÓN DE RESIDUOS: UN COMPROMISO CON LA SOSTENIBILIDAD". Autor: Òscar Saladié. oscar.saladie@urv.cat.
Cátedra DOW/URV de Desarrollo Sostenible.
desenvolupament.sostenible@urv.cat